El inicio de año es uno de los momentos más críticos para las operaciones logísticas. Un equipo que falla en enero puede retrasar entregas, romper la productividad e incluso comprometer la seguridad. Por eso, realizar un mantenimiento preventivo antes del cierre del año es clave para evitar paradas inesperadas y asegurar que tu operación arranque con fuerza. Estos puntos son los más importantes a tomar en cuenta:
1. Estabilidad y rendimiento
Revisar ruedas, horquillas, mástil, batería y frenos permite detectar desgastes antes de que se conviertan en fallas mayores. Los equipos eléctricos modernos cuentan con sistemas de control y diagnósticos que ayudan a mantener estabilidad y precisión. Con un mantenimiento adecuado, los operadores pueden trabajar con mayor confianza y sin interrupciones.
2. Más horas de operación sin invertir en nuevos equipos
Un mantenimiento preventivo extiende la vida útil de tus máquinas y asegura que cada una funcione al 100%. Esto se traduce en más horas efectivas de trabajo sin necesidad de ampliar la flota. Además, un equipo bien calibrado reduce el consumo energético y optimiza la rotación dentro del almacén.
3. Tecnología que te dice cuándo actuar
Sensores, indicadores de batería, sistemas de autodiagnóstico y alarmas de seguridad ayudan a detectar problemas antes de que se vuelvan críticos. Estas funciones son clave para prevenir incidentes, especialmente al inicio del año, cuando la operación suele estar en su punto más exigente.
Cuando la productividad y la seguridad trabajan juntas, el resultado es una operación más estable, más eficiente y lista para crecer. Un mantenimiento preventivo a tiempo no solo evita costos inesperados: garantiza que tu almacén funcione sin pausas desde el primer día.
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